Actitud, aptitud y conocimientos

Cuando en mi empresa necesitamos un perfil para un puesto de trabajo, solemos tener en cuenta tres grandes factores que consideramos forman dicha persona en relación a lo que buscamos.

Partiendo de que el trabajo es un medio para vivir, y no al revés, pero que te tiene que gustar, y has de disfrutar con lo que haces (y este, es el primer filtro), nos quedan, al menos desde mi punto de vista, estos tres factores:

  • Actitud: Pasión por la tarea que se hace. Emoción por el trabajo. Proactividad por hacer las cosas bien.
  • Aptitud: Capacidad para realizar una determinada tarea. Ya sea física, mental, moral, etc…
  • Conocimiento: Know-how obtenido, ya sea de forma académica o profesional, para realizar una tarea.

Por lo tanto, podríamos decir, que para el típico puesto de programador PHP del que siempre hablamos por aquí, necesitaríamos, una persona con aptitudes para el trabajo en equipo, para la algoritmia y el pensamiento racional y organizado, con conocimientos de php, mysql, javascript, etc… y con una actitud hacia el trabajo de emoción, perserverancia, placer por lo que se hace, y sobre todo, proactividad. (vale, y un poco friki).
Pero lamentablemente esto no es tan fácil de encontrar. Las personas con altos conocimientos, con una actitud excelente, y con las aptitudes que cada empresa concreto busca, suelen estar muy buscadas, y te pedirán más de lo que te puedes permitir pagar por ese puesto.
Por esa razón, nosotros pujamos siempre por la actitud como elemento predominante. Porque podemos enseñar los conocimientos, y porque creemos que prácticamente todo el mundo tiene aptitud suficiente para hacer trabajos de programador (seguro que esto crea debate!)

Pero también es curioso ver los perfiles de trabajadores que surgen en función de la combinación de estos tres elementos:

  • Muchos conocimientos, poca aptitud y poca actitud: El “listo” que todo lo sabe, pero que está tan quemado por hacer algo que no le gusta, que no es nada productivo, y cree que está por encima de los demás.
  • Actitud y aptitud, pero pocos conocimientos: Humildad y ganas de aprender, pasión por hacer cosas nuevas y por el aprendizaje continuo.
  • Ni conocimientos, ni aptitud, ni actitud: Déjalo, chaval… te has equivocado.
  • Mucha aptitud, conocimientos y actitud media: Si la persona es consciente de su capacidad, suele conllevar chulería muy poco sana. Estas personas suelen ir de sobradas y tienden a exigir más de lo que producen, ya que confunden su capacidad por hacer un trabajo, con el trabajo que realmente hacen. Aunque la empresa que se da cuenta de esto, si lo hace bien, y logra inculcar buena cultura en las otras patas, pueden acabar con un diamante dentro de la empresa!

Así, en proyectos de programación, y más concretamente en proyectos web, muchas veces tiene más potencia el desarrollo que hace un tío en su casa por las noches, o el que nos propone un programador con todas sus fuerzas y su emoción, que aquello que intentamos convencer de que es lo correcto. Si una persona no está emocionada con lo que hace, no está en su trabajo adecuado. Aunque consigamos una buena financiación, para contratar a un ingeniero excelente, si esta persona no está enamorada del proyecto… no tendrá los mismos resultados que de la otra forma.

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