¿Por qué sois programadores?

Ocurre de vez en cuando, que uno se pregunta… ¿Cómo he llegado aquí?
En mi vida, parte de mi jornada la dedico a programar. Aunque ahora tienda más al desarrollo de negocio y mi vena “empresario” tire más, quiero mantenerme a pie de cañón. Quiero seguir programando, pero… ¿Por qué? ¿Cómo he llegado a esto?

Haciéndo memoria, recuerdo que de pequeño quería ser paleontólogo. Mucho antes de parque juráisco, de hecho. Sin embargo mi padre apareció un día por casa con un spectrum (supongo que sería un geek de la época). Lo malo (o lo bueno), es que antes de pensar en chicas, programaba mejor que jugaba al fútbol (esto era fácil, la verdad), así que inconscientemente, fui gestando esa profesión en mi interior.

Ahora me pregunto: ¿De verdad es el trabajo de mi vida, o simplemente me autoconvenzo fantásticamente?

Ocurre que más o menos hasta nuestra generación, hemos vivido el nacimiento-crecimiento de la profesión y su “semi-profesionalización”. Hemos vivido carreras de informática (aunque no las hayamos cursado), y hemos sufrido consultoras. Pero la pregunta es: ¿Cómo nos entró el virus inicial?

Algunas ideas de por qué hacerse programador:

  • Es una forma de ser artista sin tener ni idea de arte. Puedes CREAR.
  • Puedes socializar y conocer a las personas, si llegar a llamarlas tus amigos
  • Whenever – Whatever: Movilidad como en ningún trabajo.
  • Es relativamente fácil encontrar trabajo pagado decentemente, en comparación con otras profesiones. Ahora, hay trabajo
  • No es un trabajo de riesgo: Salvo en contadas excepciones, tu responsabilidad no va más allá de un par de pantallas azules, o de fatal errors en la aplicación.
  • No hay barreras de entrada. Cualquiera puede ser programador. Ser un fiasco, o convertirse en una estrella depende de uno mismo.
  • Hay retos, pero suelen ser con uno mismo. Impuestos por nuestro ego. “Esto sale por mis narices”.

¿Por qué sois programadores? ¿Si pudiérais ser otra cosa, qué seríais?


  1. Ángel C. Lázaro dijo...

    Pues esa misma pregunta me la he hecho en numerosas ocasiones, sobre todo después de esas jornadas > 15 horas (que en nuestra profesión suelen ser habituales), pero en cuanto llego a casa e instintivamente me siento delante del portátil y me pongo a leer o a escribir (por desgracia las menos de las ocasiones) la respuesta queda automáticamente respondida, me encanta mi trabajo.

    Aunque es cierto que existen trabajos cuyo ratio “horas – remuneración – comodidad – …” son mayores, personalmente no me veo haciendo otra cosa.

    Un saludo.

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