Libertad financiera
2 de Octubre, 2009 //
La crisis es una época maravillosa para plantearse cambios de vida (el mío, fue tomado antes de la misma, que conste). Y siempre que hay cambios de vida, o pensamientos profundos sobre “quién eres”, “para qué carajo estás aquí”, o “que narices quieres conseguir”, aparece la dichosa palabra: LIBERTAD.
Sin embargo, (y no podía ser de otra forma en un mundo capitalista), se está tendiendo a añadir una coletilla a la palabra del millón, haciéndola más interesante si cabe a todos los pobladores de nuestros paises civilizados: “Libertad Financiera”.
Son cientos los libros de autoayuda y autoengaño que nos enseñan a conseguir la libertad financiera. Algunos con nuestro trabajo, otros con el trabajo de los demás, pero al final, todos nos dicen que, hay que conseguir que nuestro pasivo sea superior a nuestros gastos. Vaya, que el dinero que nos entra por rascarnos las pelotas, sea mayor que el que nos gastamos en el piso, las copas y el carnet de conducir de tu hijo.
La ecuación es muy sencilla: Sin hacer absolutamente nada, obtienes unos ingresos. Estos pueden ser, desde intereses de préstamos en el banco, pisos alquilados, inversiones en empresas, o extorsión de pequeños comercios. En el momento en el que esos ingresos, superen tus gastos medios con tu estilo de vida. Habrás alcanzado tu libertad financiera.
La mayor parte del mundo occidental, basado en el capitalismo, lucha por esto. Consciente o inconscientemente. Éticamente o con diabluras. A lo “listo”, a lo “inteligente” o a lo cabrón. No me hace falta poner ejempos de cada uno, seguro que cada uno de vosotros, podéis encajar en cada categoría un montón de conocidos.
Tradicionalmente, y la forma más sencilla, consistía en soñar que se tenía 1 millón de euros en el banco (con los tipos de interés actuales, más bien 3). Ese dinero, inmóvil en un banco, con un tipo de interés normal, podría permitir tener un sueldo, no demasiado elevado, pero para vivir. Sin hacer nada. Si a mayores uno quiere trabajar o tener otros ingresos, pues mejor. Pero de ese pellizco “automático” no te libraba nadie.
Como digo, la idea es buena (lo complicado es llegar a tener ese millón), sin embargo algo fallaba. Resulta que la línea de balance no está quieta, y se va alejando. Me explico: La persona que consigue llegar a tener el millón en el banco, es muy probable que cambie su estilo de vida. Ligeramente, o una barbaridad, pero cambiará. Y pasará de tener unos gastos mensuales de 1000€ a tener 2000€, por lo que ha perdido su libertad financiera. Tiene que ampliar su millón de euros, para no reducirlo día a día, y por tanto, perder su equilibrio.
Supongo que ya véis dónde acaba todo esto. Por supuesto, si alguien ha conseguido ganar ese millón a lo largo de su vida, con el sudor de su frente y un gran trabajo realizado, ha aumentado su nivel de vida considerablemente. Alguien que puede ahorrar 1 millón de euros, no tiene 1000€ de gastos mensuales.
Voy al grano. Parece que mucha gente ha caido en la trampa de luchar por esa libertad financiera, asumiéndo la última palabra como la más importante, cuando en realidad es al revés. La palabra más importante es la primera: “Libertad”. Hacer lo que uno quiere, cuando quiere. ¿Tiene que estar esto relacionado directamente con el dinero? NO.
Entonces, ¿Cómo conseguir libertad financiera sin autoextorsionarte, trabajar demasiado, o cambiar tu estilo de vida? El modelo no consiste en amasar una cantidad de bienes o dinero para luego vivir de ellos, sino servicios. Consiste básicamente en tener una organización, negocio, empresa, etc, con rendimientos no solo positivos, sino exponenciales. ¡Bingo! diréis. Bueno, esto no lo he inventado yo, sino las organizaciones piramidales, o los propios camellos.
Imaginémonos un camellito de barrio, que se dedica a distribuir hachis entre sus amigos y conocidos. Este camellito sabe que si distribuye su mercancía entre algunos “cómplices”, y a cada cómplice, le otorga una cierta cantidad del margen de beneficio, puede ampliar su negocio. ¿Hasta dónde? Hasta que su coste marginal sea óptimo, sin tener que aumentar el precio de su producto. De esta forma, el camellito de barrio, se convierte en un capo de la droga, que gana dinero sin tener que estar en la calle, tiene televisiones de plasma y mujeres en bikini por toda su casa.
Vale, como alegoría está bien, pero ahora en serio. ¿Qué negocios se pueden montar con este tipo de escalabilidad? En nuestro campo el más evidente es el de montar webs con publicidad. Un programador avispado puede saber cuales son las palabras clave más buscadas en google y rápidamente montar un directorio o una web de servicios. Entonces poner publicidad de google, y vivir sin tener que volver a tocarla por un tiempo. Esto le puede dar unos ingresos pasivos de 100, 1000 o incluso 10.000€ al mes. (Todo depende de lo avispado que sea este programador!). Sin embargo este modelo no es tan fácil. No es fácil hacer crecer tanto el tráfico de una web como para ganar tanto dinero, y no es fácil tampoco mover tantas visitas como para no tener que volver a preocuparse de la web. Por tanto, no es oro todo lo que reluce.
Pero hay negocios ahi fuera que responden a esta tipología. Negocios en los que no es necesario fabricar un clavo para vender un clavo (vender humo que dicen algunos), y que por tanto, los costes marginales siempre tienden a 0. Una pista: Casi todos están en el sector servicios, y tienen que ver con negociaciones por bonus y que tienden a prestación de servicios de forma atómica y ascendente.
Otro ejemplo: Un publicista avispado, detecta una necesidad importante en el mundo de los autonomos a nivel fiscal. Decide contratar a un programador durante un año para desarrollar la aplicación, que le cuesta 40.000€. La aplicación es tremendamente sencilla (estos proyectos tienden a funcionar solo cuando son MUY SENCILLOS), y muy barata también. No está abierta a modificaciones. O te gusta como es, o no la uses. Cobra una cifra entre 10 y 50€ al año a cada autónomo que la usa. El publicista pone su aplicación online y hace algo de promoción. Después monta un sistema de referidos de forma que si un cliente invita a 10 personas, su cuota anual será gratuita, y permite que estos clientes puedan integrar la apicación en sus móviles y en sus webs (dispersión autónoma). Resultado: Con 4000 clientes habrá amortizado el coste de la aplicación, pero con el bajo precio y la dispersión que tiene, el producto estará generando beneficios de forma automática y sin preocupaciones durante unos cuantos años. Es posible que a los 3 años haya que hacer mejoras o cambios, pero para entonces la plataforma estará más que amortizada, y el publicista ya habrá ganado un buen pico por ella.
Todo esto son ejemplos, pero en general, todos llevan algunas cosas en común:
- Productos muy sencillos, que no requieren ni admiten modificaciones o personalizaciones, pero tampoco errores
- Dispersión automática: El propio cliente hará el marketing y captará nuevos clientes. Nosotros no nos tenemos que preocupar ni por el marketing
- Escalable exponencialmente: La curva de crecimiento debe ser siempre exponencial. Si es lineal, no tendrá éxito
- Productos o servicios de alta necesidad: El mercado a atacar debe ser muy grande, para poder tener sin problemas ese crecimiento
- Una plantilla enorme. Cualquier persona puede trabajar para ti, pero esto no implica que tenga una nómina. Sistemas de afiliados, captación de clientes, etc.
- Segmentos estables: Esto no funcionaría si el segmento cambia demasiado, y a los 6 meses tenemos que reducir a la mitad el precio de nuestro servicio.
Y con esto, podréis vivir tranquilos unos años, o quizá iros a dar la vuelta al mundo con los gastos pagados!
Ver más:
- Padre rico, padre pobre
- Economías de red

¡Saludos!. Soy Sergio Gago, aprendiz de todo que da vueltas por Internet, consultor, geek, y viajero. Me gusta internet, los ordenadores, viajar, bucear y tu. Si quieres saber dónde estoy, mira arriba, o contacta conmigo. SE Asia
Discútemelo