Lo que aprendí de ser teleco

basura de teleco Aviso: Momento nostálgico.

Uno de los objetivos en este viaje a Valladolid, era desmantelar en la medida de lo posible las cosas que me quedaban en la casa de mi madre. ¿La razón? Los que todavía no la sabéis, la publicaré pronto.

Y efectivamente, una de las tareas fundamentales era hacer limpieza de apuntes y demás elementos universitarios. No he sido nada magnánimo. El salvado lo poco que pueda aprovechar mi hermano pequeño, que empieza estadística (por cierto, carrera cuyo plan de estudios me ha sorprendido gratamente). Y el resto, irá directamente al contenedor azul.

Ha sido una buena pila. Matemáticas I, II, III, …. n; Electrónica I, II, III, …, n, y así hasta contar. Pero no me arrepiento de nada. Puedo decir que fui “universitario”, de las de ir a clase de vez en cuando y vivir en la cafetería, unos 4 años. Y al contario que la mayoría de mis ex-compañeros, puedo decir que estoy muy contento con mi carrera. (Claro que, a diferenicia de ellos, yo no terminé y estudié solo las asignaturas que más me interesaban).

Los que habitúen a leerme sabrán que me jacto de no ser universitario con título, a pesar de haberlo intentado varias veces. Y la verdad es que ahora, mirando atrás, estoy orgulloso de haberlo hecho de esta manera, de forma prácticamente inconsciente.

Ingeniería de telecomunicaciones es una carrera muy bien planteada, pero en general, muy mal llevada a la práctica. Un teleco es un semi-ingeniero (no es un industrial), que tanto le da la electrónica, que las redes, que la informática que el sonido y el video. Se la han clavado tanto y tan fuerte por todos lados, que ya aguanta todo. La pena es que después, al aplicarlo en la empresa, necesite otros tantos años, primero para aprender de la vida, y después para bajarse los humos.

Algunos datos sobre mi vida universitaria:

  • Fui uno de los pocos locos que pasó de la carrera técnica a la superior.
  • Aprendí que la mayoría de los profesionales con el ego engrandecido, lo gestan en la universidad. Y que la competición empieza ahi, entre bravas, exámenes, mus y cafés.
  • Pasé completamente de las asignaturas aburridas que no me reportaban nada. En su lugar me dedicaba a soldar pinzas a placas de circuitos (yo y mi parkinson en las manos). A hacer prácticas con mucho más contenido del pedido si era interesante, y a (oh, sorpresa) intentar aplicar en el mundo real lo poco que nos enseñaban. (Razón por la que no tengo un flamante título)
  • Criticar es malo. Si criticas eres el raro, te mirarán mal, y te putearán todo lo que puedan. Los de un lado y los de otro (esto creo que todavía no lo he aprendido. En su momento, perdí una matrícula por mi exceso de sinceridad).
  • Las maravillosas asignaturas de libre elección. En lugar de ir a cantar a magisterio como muchos compañeros, decidí hacer cosas útiles. Hacer asignaturas de informática, prácticas en empresas, o incluso aprender lengua de signos. Supogo que ahí empezó mi carrera en la accesibilidad web.
  • Aprendí a estar puteado. A recibir por todos los sitios, en el trabajo, en clase y con los compañeros. Y a pesar de todo, tomarme otra copa ;)

En conclusión. Lo tiro porque es una etapa quemada, porque difícilmente volveré ahi y sobre todo, porque ocupa demasiado espacio. ¿Volvería a ser universitario? Sin duda. ¿Terminaría la carrera? Difícilmente.