Historias del metro y de la felicidad

Hoy he tenido que venir pronto a la oficina, hacía mi última subida de código en emagister antes del cambio, y he venido en metro. Estaba bastante despierto y alegre, supongo que por esto me ha ocurrido lo que escribo.

El caso es que en el metro (no voy a contar nada nuevo), todo son caras largas. Gente triste y aburrida, mirando al suelo, como odiando la vida que les ha tocado. Entiendo que a la gente le fastidie ir a trabajar, sobre todo tan pronto, pero cuánto ganaría el mundo con una sonrisa, aún perdida en el último vagón del tren.

Las escaleras que permiten salir del tren no son mucho mejores. Son estrechas y la gente tiene que subir organizada y en fila. ESA es la imágen que yo tenía de 1984 y el gran hermano (un must-read, por cierto). Todo el mundo con la cabeza gacha, serios, sin mirar a nada ni a nadie, y lo único que se oye son los pasos acompasados como si fuera una marcha militar.
Da miedo…

El caso es, que en mi habitual intención de hacer feliz a la gente que me encuentro, mientras estaba apachurrado contra el resto de los viajeros, dije a la chica que tenía delante “Sonríe un poco mujer, al menos es viernes”.

Como era de esperar, ella pensó que intentaba ligar con ella y me devolvió una mueca de desagrado (uno está acostumbrado, que vivió su adolescencia en Valladolid). La gente, no quiere ser feliz.

Total, que esta era la excusa perfecta para escribir una frase que llevaba tiempo pendiente. No recuerdo dónde la escuché por primera vez, pero ha sido mi claim desde hace bastante tiempo.

Happiness is stateless, is just a way of life.

La felicidad no es un estado puntual, es un modo de vida.

Mucha gente se pregunta qué puede hacer para mejorar un poquito el mundo, y no se da cuenta que lo más básico y efectivo, es sonreir más al resto de las personas. ¡Sean felices y hagan felices a los demás amigos!


V2.0