De empresario a empresario

Hace días comiendo con un empresario – emprendedor, nos ha salido la siguiente pregunta:

Si a cada empresario que conocieras, le pudieras hacer una sola pregunta, con una sola respuesta ¿cuál sería?

Las respuestas han versado sobre “Cuál ha sido tu mayor error de este año?” o “¿Cuáles han sido tus mejores aciertos?”, pero no nos hemos quedado contentos con esto. Yo para variar, he sido distinto. Puede que sea porque soy un empresario más social que economista, pero mi pregunta sería:

¿Qué haces para automotivarte en los momentos de bajón?

Creo que la carrera del empresario es muy solitaria, y muy dura en ocasiones. Presiones desde todos los flancos, y tu ahi, solo contra viento y marea. El único que dice que la cosa va a funcionar “por mis cojones”. El que es el bueno, el feo y el malo a la vez cual santísima trinidad.

Está bien conocer los errores de otro, pero no para no comenterlos, sino para modificarlos y hacer que trabajen para mi. Es como la historia de los padres y los hijos, que te dicen lo que no tienes que hacer por su propia experiencia, pero que para crecer, necesitas cagarla por ti mismo.

¿Cuál crees que es la pregunta que te ayudaría en tu carrera hacia el éxito?

Emprender, socios e ideas negras

Hace ya unos meses que leí este libro (gracias a Jorge!). Durante cierto tiempo fui muy reacio a leerlo por una regla fundamental que tengo. No leer cosas negativas, o que transmitan mal rollo.

Y quieras que no, un libro con este título, no transmite mucho optmismo. De hecho, el libro al completo no transmite nada de optimismo, casi hasta te echa para atrás en tu “emprendimiento”. Aunque después de leerlo entero, me retracto y digo que, vaya, tiene razón.

En parte.

El libro te pone en situación de las cosas más negras que puedes tener montando tu propio negocio (vaya, de ahí el título), y el resto te dice que si a pesar de todo, quieres seguir montando un negocio propio, evita a los socios. Tener socios es malo. Fue mi conclusión.

Las razones que da son muy válidas. No te asocies con nadie que de verdad no necesites y no puedas contratar, pero él y yo chocamos en una cosa. La motivación para montar un negocio.

Personalmente, soy emprendedor social. No lo hago por dinero, ni fama, ni por cabras. Lo hago por pura diversión. Hasta ahora no he emprendido ningún negocio solo, porque el éxito o el fracaso, sin compartirlo, no sirven de nada.

Internet, el sector de la gente alternativa

Curioso sector este en el que trabajamos, internet.

Curioso sector en el que con dos años de experiencia trabajando, como mis padres me pusieron un modem cuando tenía 14, hoy puedo decir que tengo 10 años de experiencia y que soy un gurú (…). En el que uno se puede atrever a extender teorías y axiomas sin haber hecho nada real en su vida, y alguien puede montar una empresa en muy poco tiempo, sin MBAs, ni titulaciones, ni dinero, ni cabras.

Curioso sector en el que, al ser tan pequeñas las inversiones, todos somos valientes y nos tiramos a la piscina, montando empresas que no son empresas, y con el rezo de “yo lo monto, y si va bien, ya crearé la SL”. Y al quedar todo tan tapado bajo cortinas de betas, blogs, páginas vistas y usuarios únicos, el tilín de la cuenta de resultados importa menos. Todos hacemos lo que los hombres hacen… comemos una y contamos 20. Curioso sector este el de los amateurs del internet (aquí y en San Francisco).

¡Somos un sector TAN jóven! Y de hecho, el que más experiencia tiene en esto, no pasa de 15 años! Además, de poco le puede servir la experiencia de hace 10 años en el internet actual… ¿Montando negocios? ¿En cuanto a experiencia del usuario? ¿A qué funcionalidades chutan y cuales no? ¿Puede ser alguien el maestro de los banners? ¿Acaso es lo mismo en un negocio que en otro, o hace 3 años a ahora? ¿Acaso es lo mismo el amazon del 2000 que la última aplicación fashion web 3.0 que promocionan en techcrunch?

A saber, tenemos a aquellos senior con empresa que les pilló internet por banda en la primera burbuja y montaron empresas (trabajando o invirtiendo). Esta gente ahora mismo o está jubilada viviendo de las rentas del primer boom, o bien montando empresas nuevamente, como si nada hubiera pasado. Luego tenemos los que empezaron con la primera burbuja. Gente que ahora tiene alrededor de los 30 y que vio como de un plumazo tenía sueldos increibles, estilo de trabajar inmejorable y se percató de cómo su trabajo valía muchisimo más que lo que hacía en cualquier otro sitio. Sobre todo, los programadores vieron la luz para salir del mundo de la consultoría (que ya estaba tocado de narices!)

De repete, todos se dieron la hostia.

Y por último está la que denominan la generación XY, esta que se supone, hemos nacido con el gen para dominar los ordenadores y los teléfonos nokia (algo así como un chip neural integrado en nuestros cerebros), y que tenemos más predisposición, (leo entre líneas) a clicar en adsense. Seamos serios hombre!

Pero en cualquier caso, esta generación XY SI que existe. Gente que compra por internet, que navega con toda facilidad usando un instrumento que, siempre ha estado ahi, y mejorándolo por iniciativa propia. Aunque yo lo llamaría de otra forma: Es la generación que alguna vez, ha ligado (o lo ha intentado) por internet. He ahí el cambio de mentalidad.

Pero siguiendo con el tema, qué fácil es convertirse en superguru de esto del intené, hacerse notar, ir a muchos eventos de networking, parecer que haces algo maravilloso… cuando lo único que haces es hablar. Todos dicen que es muy importante dejarse ver y hablar con la gente, cuando en realidad, la mayoría pavonean mientras otros, muy pocos, hacen negocios de verdad. Eso, cortinas de humo y betas. Curioso este sector del interné, en el que automáticamente nos creemos lo que una rubia gurú dice, lo que un señor orondo que habla con voz serio canta con sus predicciones y lo que un chavalín explica.

Todo, porque todos ellos lo dicen con mucha autoconfianza, seriedad y razonamiento (y con mucho morro!). En cualquier caso, me gustaría presentarme ante la gente de Renault, o de Toyota diciendo… soy un gurú del diseño de automóviles… no he hecho nada en mi vida, pero publico una revista que leen un montón de personas donde les digo lo que opinio de sus diseños, aun sin haber hecho yo ninguno.

Curioso sector este de internet, repleto de autoproclamados gurus, de enterpreneurs faciles, desproporcionados currículums y egos subidos.

A la mierda, me voy a jugar a la playstation

Lo que se aprende al montar una empresa

O más bien:

“Lo que se aprende al montar una empresa con 18 años, pifiarla, y luego intentar hacerlo mejor”.

Si bien el post anterior fue histórico – biográfico, este está más enfocado a ver las cosas que aprendimos de esta experiencia de montar una empresa, cuando, por qué no decirlo… no tienes mucha idea de lo que estás haciendo.

  • No fiarse de nadie. Deberíamos seguir más nuestro instinto. El resto del mundo intenta decirte cómo hacer las cosas, pero opinar es gratis y hay muy pocos que se mojan. Es mejor elegir un modelo o un tutor, asegurándose que es buena elección.
  • Intentarlo ya es un éxito
  • No escoger a tus amigos como socios, salvo que sean MUY BUENOS amigos. Tener una relación personal fuerte ayudará a sobrepasar las discusiones y problemas
  • No fiarse del estado ni de sus ayudas. Están ahí, te marcan un contexto y una legislación, pero que no marquen barreras ni fronteras. Si en algún momento se puede optar por una subvención, es mejor contratar a una agencia para que la gestione. Tu tienes que hacer tu trabajo, no enmarronarte con papeleos infinitos.
  • No decir que sí a todo proyecto que viene, aunque se esté desesperado. Atarte a según qué proyectos o clientes en ocasiones no hace más que hundirte en el fango.
  • Disfrutar de lo que haces. Le vas a echar muchas horas, vas a sufrir, y vas a pasarlas canutas. Así que si no te lo pasas bien, no tiene sentido. Ser emprendedor sobre todo, tiene que ser divertido y emocionante. A cada pequeño éxito, por pequeño que fuera, se nos ponía la piel de gallina.
  • Reirse de si mismo y de los propios errores. Al hablar de tus fallos, es mejor reirse de uno mismo y decir “si hubiera sabido lo que se ahora!”
  • Cuidar a tus proveedores tanto como a tus clientes. Por lo menos en las primeras fases, mientras una empresa es pequeña, el impacto que se tiene sobre tus proveedores es directamente proporcional a los resultados con los clientes.
  • Crear símbolos y rituales. Algo con lo que el equipo se inspire y en lo que crea. Ya sea el viernes de la cerveza, o el ritual de entrada del becario. Algo único y propio que haga sentir a las personas “parte de algo único”. Y crea símbolos que ayuden a recordarlo. Si cuando la empresa crece, es posible mantenerlo, mejor que mejor.
  • Enfadarse es perder energía. Antes de hacer nada, asegúrate que será provechoso en algún sentido. Quizá la fase más complicada fué la disolución de Abycom cuando tuvimos problemas con uno de los socios. Ahora estoy seguro que si hubiera empleado toda aquella energía en cosas útiles para la empresa, habríamos aumentado la facturación y yo sería más feliz.
  • Hacer networking desde la humildad. La ventaja de las startups es su rapidez y flexibilidad. Hacerse ver, y mostrar que estás de verdad emocionado por lo que haces. Pero siempre desde la humildad. No vayas partiendo la pana ni enseñando lecciones magistrales. La mejor manera de que los demás se interesen por tu negocio es interesarse primero por el suyo.
  • La palabra mágica es Subcontratar, pero dejando las condiciones bien cerradas y claras. Sobre todo aquellos procesos en los que no se es especialista. Al final nos hemos dado cuenta que lo único que hacemos en áRes es decir a los demás qué tienen que hacer y cómo andar todos en la misma dirección!

Y en cualquier caso, recuerda el segundo punto. “No fiarse de nadie” y menos del que escribe estas líneas, esto solo es un recordatorio de mis propios errores!

Para concluir, una pequeña fábula:

Un piloto vuela sobre una enorme selva y de pronto su avión tiene problemas en uno de los motores, obligándole a saltar en paracaidas en el medio de la jungla.

Durante varios días vaga por la selva tratando de orientarse y buscar una salida, pero le resulta imposible, es demasiado grande, hasta que de repente se cruza con un hombre viejo con barba de varios meses.

- Yo también me perdí en esta selva hace tiempo – le dijo el hombre – podría ayudarte a salir

A lo que el piloto responde – ¿Cómo me vas a ayudar a salir, viejo, si llevas meses aquí y no has sido capaz de encontrar la salida?

- En efecto, no puedo decirte por dónde está la salida, pero te puedo decir por donde NO está.

La historia de áRes:desarrollo

áRes:desarrollo

Los que me conocéis ya sabéis de qué hablo, y los que no, puede que os preguntéis de qué viene el dominio donde está alojado este blog (aresdesarrollo.es). Incluso si habéis entrado alguna vez os habréis preguntado qué narices es.

Atención: A partir de aquí sigue un post biográfico largo y coñazo, si no te interesa en absoluto quién soy o qué hago (cosa bastante probable), puedes pasar directamente al siguiente post.

Pues básicamente, viene a ser (aunque no lo parezca) la página de mi empresa, que si bien sirve de poco, está ahí. Hacía tiempo que quería poner una breve historia de lo que hace ya unos años montamos ingenuamente cuatro chavales y de lo que ha sido una de las mejores experiencias de mi vida.

Siempre fui bastante emprendedor, y no había momento en mi vida en el que no estuviera metido hasta el cuello en algún proyecto. Llevaba trabajando ya desde los 16 años en esto de los ordenadores, y cuando cumplí los 18, iluso de mi, pensé que lo podía hacer mejor, así que como ya tenía el gusanillo detrás de la oreja, empecé a reclutar mi “pequeña armada”.

La primera idea fue bastante bonita aunque idílica. Nuestra idea era hacer una “comuna de freelancers” asociados bajo una firma común. Quería tener un grupo de personas muy especializadas en temas concretos, a quien poder recurrir en caso de necesidad. Esta idea entusiasmó a 8 personas (si alguno lee esto que me cuente cómo le van las cosas!), aunque conforme fueron pasando las semanas, nos quedamos únicamente cuatro lobos solitarios.

Entonces surgió “Abycom”. Inicialmente queríamos llamarnos “Abydoss”, como el primer planeta que visitan en la película y serie Stargate, pero tras ver que en general el público lo transcribía como “ávidos” de avidez, vimos que no parecía el mejor nombre. Después de pensar durante largo rato, nos quedamos con AbyCom, el Com, de comunicaciones y Aby del nombre original. Lección aprendida: Piensa más veces el nombre, y asegúrate que tu madre puede escribirlo sin problemas al escucharlo ;)

Nuestra idea siempre fué la autofinanciación con proyectos. 0€ de inversión, sin marrones para nadie. Así que el 100% de la inversión era nuestro tiempo. Esto hizo que uno de los cuatro dejara el proyecto, así que quedamos los tres finalistas para iniciar el proyecto. AbyCom, como empresa generalista de informática duró desde el 2003 hasta el 2005 aproximadamente. Solo el último año pudimos ver algo de dinero ya que todos los ingresos se reinvirtieron en la empresa, ahorrando así préstamos y créditos.

El modelo de funcionamiento de Abycom era sencillo, pero muy idealista. Cada socio cobraba únicamente por las tareas realizadas. Ya fueran gestión comercial, tareas administrativas o producción. Esto implicaba que si alguno de los socios decidía no trabajar durante x meses, podía hacerlo sin problemas, pero sin cobrar por ello.

Durante 2005 nos dimos cuenta que el modelo no funcionaba. Vender páginas web baratas a la par que hacer contratos de sistemas no era una buena fórmula. Esto unido a los problemas personales entre los socios provocó que decidiéramos disolver la empresa. Aquí empezó la etapa más dura como emprendedor. Un amigo que se convierte en socio para después convertirse en enemigo.

Como esto era algo que no se cuece de la noche a la mañana, uno de mis socios y yo, llevábamos ya tiempo barajando posibilidades, así que ya teníamos el plan para la segunda empresa en marcha. A los pocos meses de la larga, lenta y tediosa disolución, montamos lo que es hoy áRes:desarrollo.

Ya en áRes decidimos que necesitabamos una tercera persona para abarcar los proyetos que había encima de la mesa, y cogimos un buen amigo que había trabajado tiempo atrás con nosotros en Abycom, y empezamos a trabajar como locos.

También aprendimos de los errores. áRes se dedicaria exclusivamente al desarrollo de aplicaciones y a internet. Se centraría en proyectos de muy alta calidad con presupuestos elevados y seleccionaría muy bien sus clientes.

ESTA fue la clave del éxito.

Poco a poco, la compañía fué evolucionando más a lo que es ahora. Una empresa que gestiona mis servicios de consultoría, ya que todas las acciones no-core están completamente externalizadas. Los chicos de miel para el asno se encargan de todo el trabajo de diseño que necesitamos, yo sigo siendo un inútil en contabilidad, por lo que necesito una gestoría y no tenemos departamento comercial. Los clientes vienen solos.

Para los desarrollos más largos contamos con Interkram, la empresa de mi buen amigo José Manuel con quien tengo varios proyectos en común, y lo demás es historia conocida.

Hoy áRes:desarrollo ofrece consultoría de TIC, focalizada en servicios web. Negocios en internet, usabilidad y accesibilidad. ares es un catalizador que usa internet para conseguir los objetivos de sus clientes (esta frase me la apunto!)

Hubo momentos bastante duros y complicados, mucho estrés y muchísimo, muchísimo trabajo y horas. Muchas veces, claro, mal utilizadas (ey! al fin y al cabo solo tenía 18 años y ningún MBA!), pero fue sin duda la experiencia más enriquecedora de mi vida. Hace tiempo soñé que mi objetivo era tener un proyecto viable y rentable, y lo conseguí cuando la empresa fue rentable, con 21 años.

Entonces, si la empresa iba bien y estábas contento… ¿por qué te fuiste a Barcelona?

En Valladolid la situación estaba dominada. La empresa crecía y salvo sorpresas de última hora, el crecimiento estaba bastante asegurado. Había una buena cartera de clientes que mantenía la empresa en un statu quo. Pero faltaba algo, yo notaba que me estaba faltando una parte del mercado.

Y como cuando te falta algo en la vida, en secreto ella misma te da señales para que sepas dónde están las respuestas, recibí una oferta de Quim Falgueras, CEO de Emagister y uno de los jefes más inspiradores que he tenido.

La temporada en emagister me hizo ver las cosas desde una perspectiva totalmente distinta. No solo por la organización, sino por la calidad y capacidad de trabajo de su gente. Era un paso necesario que, de alguna forma, no podía conseguir en Valladolid. Y esto no fué más que un trampolín para los cientos de oportunidades que surgen cada día en esta ciudad.

¿Y qué pasó con áRes?

¡Pues sigue viva! ¡Y mejor que nunca! Aunque la única actividad propiamente dicha es la consultoría y coordinación de proyectos. Durante estos años hemos podido rodearnos de los mejores, y nos hemos especializado en hacerlos trabajar juntos, y sobre todo, entender más allá de las necesidades del cliente. De hecho, en muy pocos días, presentaré el último proyecto en el que hemos estado trabajando, y del que estamos muy orgullosos.

Yo, por mi parte, ejerzo como consultor independiente, además de trabajar a jornada completa con los amigos de Otro Proyecto en algo muy gordo y muy bonito que podréis ver (espero) después de verano.


V2.0